viernes, 29 de abril de 2011

IV

Volvemos a los arcaicos sonetos,
dilatados en el vapor del espejo;
a la ficción,
al drama, al terror,
para esparcir sobre pieles,
cicatrices transparentes.

Vuelvo concisa,
al rincón más oscuro
de tu válvula aórtica,
me esfumo,
como brisa en tus labios,
vuelo, hacia el tormentoso amanecer.

Volvemos,
a los imprescindibles abrazos,
al vacío de olvidarnos,
a precipitarnos en caricias;
al ocioso descuido
de soñar con los ojos abiertos.

Volvemos a irradiar,
adjetivos que nos cercan:
infinitas espinas
que encallan mi mundo.

Si tan solo fueses real
hoy no volvería,
para escribir tu nombre
sobre el empañado río.

Gaia T. Demiryi

1 comentario:

Wendelicious dijo...

Y es ahí, en la curva dorada de seda donde me hallo enredada en tu aroma a otoño...las hojas secas forman el manto que cubren mis ideas mas estrictas y juegan por momentos a ser liberales; y es en el momento más bello cuando la brisa de la triste realidad me descubre esas pasiones negadas y oscuras que hacen de mi, el ser que no quiero ser.