Esa adversidad en cuestiones del amor, deja expuesta a las raíces de lo que puede o no llegar a ser, deja fluir el áspero polvo de los grandes pasos, el crudo viento que se da a diario al huir, al bullicioso calor que corre por dentro de las arterias, a los extrovertidos sueños, a los pabellones en blanco, a tu vigorosa espalda y a tus enormes ojos.
Me dejas el habla mojado por las sopas del invierno, el corazón a medio abrir, las pocas palabras envainadas en azúcar y los miedos que nunca me dejaste sembrar promiscuos con el alba.
Si pudiese quererte menos y que seas una obra más, producto del deseo...
Si pudiese acercar mis puños dolidos a tu pecho...
Si pudieses dejar de ser parte de cada trozo de las hojas que en mi jardín se quiebran al secarse...
Si pudiese querer-si pudiese intentar que solo dejes de ser, la dermis de mis pies...
Gaia T. Demiryi
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